Un barco abandonado quedó a la deriva por la crecida del Paraná en Corrientes
El buque tanque químico Uros-Z, de 107 metros de largo, se desprendió de sus amarras y fue arrastrado cerca de dos kilómetros por la corriente. La embarcación quedó varada frente a los barrios Quilmes y Los Astilleros y genera preocupación por los riesgos para la navegación.
La crecida del río Paraná provocó el desprendimiento de un buque de 107 metros de largo que permanece abandonado desde hace más de 25 años en un astillero de Corrientes. La fuerza de la corriente rompió las amarras y arrastró a la embarcación, que se desplazó cerca de dos kilómetros sin tripulación hasta quedar varada frente a los barrios Quilmes y Los Astilleros.
La situación genera preocupación por los posibles riesgos para la navegación, debido a que el barco no cuenta con matrícula oficial, luces ni señalización que permita advertir su presencia a otras embarcaciones que circulan por la zona.
Un buque que nunca llegó a completarse
La embarcación es el Uros-Z, un buque tanque químico cuya construcción nunca llegó a finalizarse. Tras la quiebra de la empresa responsable del proyecto, quedó en manos del Estado.
Sin embargo, hasta el momento no se habría definido qué organismo debe asumir la responsabilidad de retirar la estructura o garantizar las condiciones de seguridad necesarias.
El desplazamiento del buque vuelve a poner el foco en la situación de la embarcación abandonada y en los riesgos que puede representar durante la crecida del Paraná, especialmente para quienes navegan por ese sector del río.