Carmen Acosta viajó 3000 kilómetros desde Rawson al norte del país para visitar a su madre, de 81 años, enferma terminal de cáncer, que estaba internada en la provincia de Formosa. Por las restricciones de circulación debido la cuarentena por el coronavirus, no la dejaron atravesar la frontera de Chaco y estuvo varada en una estación de servicio de Santa Fe durante cinco días. Finalmente, este miércoles obtuvo el permiso para ingresar a Formosa, pero fue tarde: su madre murió antes de que ella llegara a despedirla.

“Me avisan ahora que (mi mamá) falleció y yo no la pude ver“, dijo Carmen este mediodía, notablemente conmovida, en un audio difundido por la señal TN. La mujer contó que había ingresado ala provincia del norte alrededor de la una de la mañana y la habían llevado a un hotel para hacerle un hisopado.
“Entré a Formosa con el compromiso previo de que, una vez que me hiciera el hisopado, me iban a trasladar al sanatorio donde ella se encontraba internada. Pero eso no sucedió. Me llevaron a un hotel y estoy esperando, no sé qué cosa, porque jamás me llevaron a ver mi mamá”, indicó en el mismo audio.

Carmen es una docente formoseña, pero trabaja en la ciudad de Rawson. En mayo de este año, se enteró que a su madre le habían diagnosticado un cáncer terminal de médula. Desde entonces, comenzó a solicitar desde la capital de Chubut el permiso para poder visitarla, en el contexto de la pandemia de coronavirus que produjo el cierre de algunas fronteras interprovinciales.
Ante la desesperanza de no recibir respuestas de las autoridades, y luego de que a su mamá la internaran con un cuadro delicado, Carmen decidió emprender el viaje de miles de kilómetros.
La travesía de Carmen, de Chubut a Formosa
“Manejé 3000 kilómetros hasta Formosa para poder despedirla. Pero al llegar a Resistencia, Chaco, me dijeron que no tenía la autorización y, aún presentando una historia clínica y diciendo que mi mamá se está muriendo, no me permitieron ingresar”, contó entonces Carmen a la cadena local Tiempo.
“Quiero darle el último abrazo y el último beso a mi mamá”, agregó en su momento la docente quien, al recibir la negativa para atravesar la frontera con el Chaco, se quedó en una estación de servicio cerca de a localidad de Florencia, en Santa Fe, junto a una sobrina y un bebé de dos años.
Finalmente, este miércoles, la mujer anunciaba que le habían dado el permiso para ingresar a la provincia donde estaba internada su madre. “Me dijeron que me iban a permitir verla cumpliendo los protocolos”, comentó al citado medio.

La autorización llegó demasiado tarde. Luego de varios meses de pedir verla para poder despedirse, y mientras esperaba en el hotel a que la llevaran a visitarla, le avisaron a Carmen que su mamá había fallecido.
Solo recibió una respuesta práctica después de acampar cinco días en una estación de servicio santafesina, a pesar de que llevaba consigo la historia clínica de su madre y el resultado de un reciente hisopado negativo y que la habían dejado pasar por otros controles interprovinciales.
“Necesito ver a mi madre un día, una hora, un segundo y después que me saquen. Necesito ver a mi madre”, había dicho Carmen al sitio formoseño Algo está pasando. Pero no le dieron esa oportunidad.
El caso recuerda una situación similar. En agosto, Pablo Musse, un hombre de Neuquén, no pudo ingresar a Córdoba para despedirse de su hija Solange, quien se encontraba muy enferma y finalmente falleció sin ver a su padre.

















