Relató que no tenían conexión legal de energía eléctrica, pero “el chico del supermercado (de al lado) le pasaba con un cable”. Apuntó que “todo el día estaban en la vereda” y que quien cuidaba más de la niña y de los otros menores de la casa era la abuela.
Allí vivían la abuela de la menor, la madre de la niña, un hermano de la mujer y la pareja de este. Comentó que la última vez que vio a la niña fue en la noche del martes, cuando llamó a su hijo a entrar, ya que estaba jugando con la pequeña fallecida.
Apuntó que “esa noche estaba jugando con mi nene y lo llamé, pero ellos se quedaron afuera, estaban a las risas”. Después, no se escuchó nada que diera la pauta de que sucedió un hecho de violencia.



















