Caputo arribará a Estados Unidos para cumplir con una agenda oficial. Esta incluye reuniones con Kristalina Georgieva, directora del FMI, representantes del G20 de Brasil y potenciales inversores extranjeros.

El ministro de Economía, Luis Caputo, llegará hoy -lunes 21- al mediodía a Washington para participar en las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI). Durante su visita, se reunirá con la directora gerente Kristalina Georgieva, abordará temas relacionados con el G20 de Brasil y sostendrá encuentros con bancos y fondos de inversión extranjeros interesados en Argentina.
Caputo estará acompañado por Santiago Bausili, presidente del Banco Central; José Luis Daza, viceministro de Economía; Pablo Quirno, secretario de Finanzas; y Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central. Cada uno de ellos tendrá una agenda específica, además de las reuniones conjuntas, que comenzarán formalmente mañana.
El equipo económico argentino seguirá una hoja de ruta clara durante sus reuniones con el personal del FMI y con Georgieva. Los objetivos incluyen:
1. Finalizar el programa heredado de Mauricio Macri-Alberto Fernández, resolviendo las dos revisiones pendientes y solicitando un waiver por el incumplimiento de la meta de reservas del Banco Central en el tercer trimestre.
2. Proponer que los desembolsos de las últimas dos revisiones se realicen de forma conjunta, lo que significaría un ingreso de casi 1.000 millones de dólares al Banco Central.
3. Incluir en un eventual nuevo programa un desembolso extraordinario para fortalecer las reservas y facilitar la apertura del cepo financiero.
Frente a la negativa temporal a esta propuesta de desembolso extraordinario, Argentina planea esperar para negociar un nuevo acuerdo con metas futuras que incluyan el pago de los intereses de 2025. No se contemplan devaluaciones que puedan comprometer la estabilidad del plan económico y tener repercusiones negativas en las elecciones de medio término.
Caputo y su equipo llegan respaldados por la Casa Blanca, habiendo cumplido en general con las metas del programa de Facilidades Extendidas, a pesar de los problemas en las reservas del Banco Central. Históricamente, el FMI perdonó incumplimientos significativos en programas anteriores, y se espera que también se otorgue un waiver formal para la administración de Milei.
La discusión se centra en el futuro. Milei y Caputo buscan un nuevo acuerdo con el FMI, pero se oponen a una devaluación del tipo de cambio para facilitar la apertura del cepo financiero. A diferencia de ocasiones anteriores, Argentina cuenta con diversas opciones para fortalecer sus reservas, alineadas con la agenda política establecida en Balcarce 50. Sin embargo, estas opciones podrían influir en los alineamientos geopolíticos del gobierno.
Milei remarcó que su visión ideológica está alineada con la agenda internacional de Estados Unidos, así como su respaldo a Ucrania e Israel. En su discurso ante la ONU, reafirmó esta postura de política exterior. No obstante, solicitó a China la renovación de un swap de 5.000 millones de dólares en el Banco Central, una decisión que prendió alertas en la Casa Blanca, el Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado.
Si Milei opta por buscar recursos en Beijing en lugar de acudir al FMI, controlado por Estados Unidos, el alineamiento de Argentina será evaluado en el Salón Oval. En Washington, se cuestiona si Xi Jinping apoyará a un gobierno con problemas económicos sin exigir nada a cambio, y la competencia entre Estados Unidos y China es una realidad geopolítica que impacta en todo el tablero internacional.
Este enfoque exterior es compartido tanto por demócratas como por republicanos; en este contexto, independientemente de las preferencias personales de Milei, el resultado sería el mismo si ganara Donald Trump o Kamala Harris.
Fuente: Época



















