A casi seis años del crimen de Fernando Báez Sosa, su novia, Julieta Rossi, continúa adelante con su vida, aferrada a su gran pasión: el baile. La joven, que se hizo conocida públicamente tras la tragedia ocurrida en Villa Gesell en enero de 2020, canalizó el dolor y la pérdida en un camino de esfuerzo, crecimiento personal y profesional.
Actualmente, Julieta vive en Buenos Aires y trabaja como bailarina profesional y profesora de danza. Luego de años de formación, logró recibirse como docente y se especializó en ritmos urbanos, principalmente reggaetón y pole dance, aunque también se desempeña en otros estilos.
En su cuenta de Instagram @_julirossi, que ya supera los 370.000 seguidores, comparte con frecuencia fragmentos de sus coreografías, experiencias profesionales y reflexiones personales. “Estoy cumpliendo uno de mis sueños desde que soy pequeña”, escribió en uno de sus posteos, recordando su emoción al haber viajado a Los Ángeles para perfeccionarse en una reconocida academia internacional de danza.
Julieta ha participado en videoclips y shows en vivo como bailarina de artistas como Ecko, Aitana y Flor Vigna, entre otros. En redes, se muestra agradecida por las oportunidades laborales y el espacio para expresar su arte, al que define como una forma de autosuperación y sanación emocional.
Desde aquel fatídico 18 de enero de 2020, Julieta nunca dejó de pedir justicia por Fernando, acompañando a su familia en marchas y audiencias. Pero también eligió transitar su propio camino con resiliencia, construyendo un futuro fiel a sus sueños y convicciones.





















