Gloria Cisneros, docente de la provincia del Chaco, fue seleccionada entre los 50 finalistas del prestigioso GEMS Education Global Teacher Prize (GTP) 2026, conocido como el “Nobel de la Educación” y dotado con un premio de un millón de dólares. Junto al profesor porteño Miguel Alejandro Rodríguez, representa a la Argentina en el máximo reconocimiento internacional a la labor docente.
En diálogo con Radio Sudamericana, Cisneros expresó su orgullo por la distinción y remarcó que el logro es también un reconocimiento al esfuerzo cotidiano de los docentes que trabajan en contextos de alta vulnerabilidad. “Me siento muy orgullosa de poder representar al Chaco y a la educación rural”, afirmó.
La docente cuenta con 12 años de trayectoria en la educación y desde hace nueve años se desempeña en escuelas rurales. Cada lunes recorre más de dos horas en moto desde Taco Pozo hasta la Escuela N.º 793 “Don Carlos Arnaldo Jaime”, en el paraje La Sara, en pleno Impenetrable chaqueño. Allí pasa toda la semana, cumpliendo múltiples roles: directora, maestra, cuidadora, administradora y referente comunitaria.

Sobre el proceso de selección, Cisneros explicó que fue postulada a través de una plataforma internacional que evaluó su trabajo pedagógico y el impacto en la comunidad. “Vieron la calidad de la enseñanza, recorrieron la escuela y así comenzó este camino”, relató.
La educadora remarcó que el desafío en las escuelas rurales va más allá del aula. “Los niños necesitan cubrir sus necesidades básicas, como ropa o calzado, pero también acceder a una educación de calidad que les permita proyectar un futuro y terminar sus estudios”, sostuvo. En ese sentido, advirtió que la escuela se encuentra en una zona sin agua potable, servicios básicos ni atención médica cercana, y que se abastecen únicamente con agua de lluvia.
A pesar de las dificultades, Cisneros logró transformar la escuela en un verdadero centro educativo y comunitario. Incorporó tecnología, paneles solares y conectividad a internet, además de aplicar metodologías innovadoras como el aprendizaje basado en la investigación, el uso de inteligencia artificial, la producción de libros escritos por los propios alumnos, un “zoológico de aula” y el proyecto del libro viajero.
Su compromiso excede ampliamente la jornada escolar habitual. Implementó un contraturno diario para reforzar aprendizajes, recibe a niños de 3 a 5 años como oyentes para que lleguen alfabetizados a primer grado y realiza visitas domiciliarias para acompañar a las familias. Las clases comienzan a las 7.45 y se extienden por cinco horas, pero la tarea educativa continúa durante toda la semana.
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Gracias a un panel solar y una antena de internet, la escuela cuenta con energía y acceso a contenidos digitales. Los resultados son visibles: los alumnos mantienen niveles de aprendizaje sostenidos, participan y se destacan en ferias de ciencias, y varios egresados continúan hoy estudios superiores. “Son chicos excelentes, muy bien preparados”, destacó la docente.
El GEMS Education Global Teacher Prize celebra este año su décima edición y recibió más de 5.000 nominaciones de 139 países. En enero se conocerán los 10 finalistas y en febrero se anunciará al ganador del certamen, que busca visibilizar el rol clave de los educadores en la transformación social.




















