El Juzgado de Ejecución de Condenas le otorgó la semilibertad al joven, quien cumple una pena de 18 años de prisión. Deberá usar una pulsera electrónica. Podrá permanecer en su domicilio, pero al término del horario establecido deberá regresar a la cárcel.
A casi diez años del asesinato de la joven estudiante de turismo, Valeria Romero Azar (21), su novio Federico Alderete (hoy de 34 años) logró el beneficio de la semi libertad que le permitirá pasar el día en su domicilio de Paso de los Libres. Cumple una condena de 18 años de prisión por el delito de homicidio simple doloso.
Alderete ya cumplió más de los 2/3 de la pena impuesta en la cárcel de la ciudad fronteriza. La resolución la emitió el Juzgado de Ejecución de Condena, y lleva la firma de su titular, la Dra. María Teresa Zacarías.
La medida establece que Alderete deberá usar una pulsera electrónica (Programa de asistencia de personas bajo vigilancia electrónica).
No podrá ausentarse del domicilio acreditado para la realización de trabajos, deberá abstenerse del consumo de bebidas alcohólicas y estupefacientes, no cometer nuevos delitos, no conducir vehículos de ningún tipo, y deberá presentarse a su lugar de alojamiento al término del horario establecido, debiendo informarse al Juzgado, en forma mensual respecto del cumplimiento de lo ordenado.
El 5 de julio del 2012, el Tribunal Oral Penal de Paso de los Libres condenó a Federico Alderete a la pena de 18 años de prisión. Después de conocerse los fundamentos de la sentencia, la defensa de Alderete presentó la apelación. El 4 de abril del 2014, el Superior Tribunal de Justicia dejó firme el fallo.
El joven fue condenado por el delito de “homicidio simple agravado por la comisión con arma de fuego, previsto y penado por el artículo 79º en relación al artículo 41º bis del Código Penal”.
En el fallo se sostuvo que “la convicción del Tribunal Oral de que el disparo fue intencional lo basa en que la escopeta utilizada no presentaba déficit que permita considerarla un arma celosa, por lo que el disparo no pudo ser accidental; que para producir el disparo es necesario aplicar una fuerza equivalente a más de dos kilogramos; que el cartucho era claramente perceptible, por lo que Alderete sabía que el arma estaba cargada; por la personalidad de Alderete conforme a la pericia psicológica”.


















