Ocurrió ayer domingo por la noche, en Curuzú Cuatía. Los agentes debieron aplicarle maniobras de RCP ya que tenía obstruidas sus vías respiratorias y corría riesgo de asfixia.

Ayer por la noche, domingo 9, se registró un hecho accidental que por fortuna no tuvo consecuencias fatales gracias al rápido accionar del personal de Bomberos Voluntarios de Curuzú Cuatiá. Una niña de 7 años se encontraba comiendo una torta frita cuando se atragantó y esto produjo que sus vías respiratorias se obstruyan.
Según informaron desde el departamento de Bomberos, la familia, quién viven sobre la calle Vieytes al 968 aproximadamente, al notar el principio de asfixia de la pequeña solicitó rápidamente la presencia de los Bomberos Voluntarios. Al llegar los agentes le practicaron las correspondientes maniobras de RCP para poder reanimarla ya que en ese momento la nena se encontraba en “estado delicado”, debido a la falta de oxígeno.
Seguidamente fue trasladada por la unidad de Bomberos hasta el hospital local donde en el camino pudo recobrar su conocimiento. Al llegar al centro de salud fue internada para estudios médicos.
Los cuatro bomberos que lograron evitar una tragedia son: Zapata, Núñez, Gómez y Acuña.

















