Ocurrió en París. Las fuerzas de seguridad habían informado sobre un “laboratorio clandestino”, que no era más que una fábrica de dulces.
La Policía de Francia anunció por todo lo alto el decomiso de un gran cargamento de droga sintética MDMA en un “laboratorio clandestino” cerca de París. Sin embargo, se llevaron una sorpresa: no era éxtasis sino caramelos con sabor a frutilla. Y el lugar en cuestión era una fábrica de dulces.
El papelón generó decenas de comentarios en las redes sociales, la mayoría burlándose de los efectivos que realizaron el allanamiento y no corroboraron, en el momento, de qué se trataba la sustancia que secuestraban.





















