Su madre, de 55 años, no se quería inocular contra el coronavirus por temor a los efectos que pudiera tener la vacuna; valiéndose de su fanatismo por el cantante de Puerto Rico, sus hijos idearon un plan para inmunizarla
Ese día se vivió una auténtica “Traición a la mexicana”, tal como canta el grupo argentino la Zimbabwe. Nelly se arregló para la ocasión. Sus hijos le habían dicho que, en un restaurante de su ciudad, Monterrey (México), estaría comiendo Chayanne (el músico al que ella le brinda la fidelidad que solo se le debe a un ídolo). Emocionada, se subió al auto lista para ir a su encuentro. Al volante, iba su hijo Jesús Medina y, en el asiento de atrás, su otra hija, Teresa. Sin embargo, cuando Nelly pensaba que estaba a un paso de ver al cantante puertorriqueño se enteró de la verdad.
“Pues, ¿qué crees, mamá? Chayanne ni siquiera está en Monterrey. Te traje a vacunar”. El encargado de romperle la ilusión de conocerlo fue su hijo, quien -bajo el pseudónimo “Medinna”- comparte su música y algo de humor en las redes sociales. Con esas palabras, la larga fila de autos que la separaba del artista se convirtió en el camino hacia su primera dosis de la vacuna Pfizer contra el coronavirus.
“Ni sospechó, creo que solo estaba pensando en qué le iba a decir cuando lo viera. Ni nos preguntó dónde habíamos visto la noticia, simplemente nos creyó y al ver toda la fila de carros realmente pensó que estaba allí”, contó este joven a LA NACION. “Cuando le dije, se enojó, pero lo más gracioso es que lo que más le molestó es que hayamos jugado con que Chayanne estaba allí porque estaba muy ilusionada con tomarse la foto”.
Si bien su primera reacción fue el enojo, con las cámaras apagadas Nelly agradeció que la hayan impulsado a vacunarse. Según narró este tiktoker, con gran temor sobre los efectos que estas vacunas podrían tener a largo plazo, su madre, de 55 años, no quería inocularse, pero sus hijos sintieron la necesidad de protegerla y, entonces, decidieron tomaron la iniciativa y sacar el turno. El desafío era lograr que fuera hasta el lugar.
Fuente: La Nación





















