El animal murió por una neumonía cuando estaba internado en una veterinaria de San Isidro a donde lo llevó Caprarola tras descubrir que la herida en su cuello estaba agusanada.
Caprarola explicó que pagó $ 30.000 por cada uno de sus perros para dejarlos en “un hospedaje VIP”, pero eso no les evitó el maltrato y la negligencia del personal a cargo de los animales.



















