DOHA (enviado especial).– Con el corazón como estandarte, con la pasión que se le escapa por los poros, con la alegría por el aire, con la locura de una noche inolvidable, con la autoridad necesaria para la cita, la selección argentina ofreció su mejor función en la Copa del Mundo. Se les caen algunas lágrimas a sus jugadores, se restriegan los ojos porque este equipo soñó y soñó con esta noche; hizo garabatos en el aire creyendo que era posible, pero ahora que está, cuesta ponerlo en dimensión. Entonces, ahora que lo tienen en sus manos, que saben que están nuevamente en una final, la de Qatar 2022, no pueden salir de la dulzura del momento y se pierden las miradas encantadas en el infinito. Se hace eterno el festejo y la ilusión perfuma el estadio Lusail al cabo del 3-0 a Croacia en la primera semifinal del Mundial.




















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