Según consta en las actuaciones judiciales, el terrible hecho ocurrió el domingo 1° de enero. En medio de las celebraciones por la llegada del nuevo año, por la tarde, la pareja se presentó en la casa de la hermana menor de edad de la mujer, en el barrio de Taranto, en aparente estado de ebriedad, con el objetivo de buscar a su hijo que había sido dejado allí durante unas horas tras los festejos de la noche.
Después de recoger al bebé, la pareja se subió a una moto para volver a su casa y fue entonces que, ante el descuido de sus padres, el pequeño cayó al suelo en plena calle. Por la caída, resultó gravemente lesionado con un traumatismo de cráneo sin pérdida de conocimiento. Pero lo más terrible es que, lejos de asistirlo, los padres se retiraron del lugar en la moto y lo abandonaron, tal vez sin siquiera darse cuenta de lo que le había pasado.
Fue la hermana de la mamá la que se dio cuenta de la situación, le prestó auxilio al niño y lo trasladó de urgencia a un hospital local, donde se le diagnosticó traumatismo encéfalocraneano (TEC) y fractura de uno de sus brazos. A raíz de esto, se dispuso el traslado al Hospital Público Materno Infantil en Salta para que tenga una mejor asistencia.
Intervino la Asesoría de Menores e Incapaces y a la Secretaría de la Niñez y la Familia y los acusados fueron detenidos. Durante la audiencia de imputación, asistidos por un defensor oficial, el padre del niño declaró pero la madre se abstuvo de hacerlo y permaneció en silencio. La fiscal Murúa ratificó su detención ante el Juzgado de Garantías interviniente.





















