Grabó más de 50 discos y llegó a cantar en el Carnegie Hall y el Lincoln Center, pero nunca dejó de ser la misma correntina que alguna vez pisó por primera vez un escenario con el corazón en la garganta.

Nació un 15 de junio de 1940 en la ciudad de Corrientes, con el nombre de Ramona Modesta Onetto. Aunque, desde el primer canto, fue simplemente Ramona Galarza. Ya de adolescente integraba la Orquesta Folclórica de la Provincia, bajo la batuta de Naum Salis, en una Corrientes que aún guardaba en sus calles el eco de las guitarras de antaño.
Su primera aparición en el cine fue en 1958, en la película Alto Paraná. Allí interpretó Kilómetro 11, con una dulzura que atravesó la pantalla y la llevó a Buenos Aires, donde comenzaría una carrera que no conoció fronteras.
En 2008, el Senado de la Nación la reconoció por su trayectoria, aunque los homenajes verdaderos ya estaban hechos. En cada casa donde sonó su voz, en cada patio donde alguien la escuchó por primera vez, en cada chamamé donde se la nombra sin decir su nombre.
Ramona partió el 22 de septiembre de 2020, pero no se fue. Vive en cada acorde de dos hileras, en cada sapucay que se lanza al aire como buscando su eco. Porque hay voces que no se apagan, solo aprenden a sonar desde otro lugar.
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