
En el terreno se detectaron 36 huellas circulares, cada una con un diámetro cercano a un metro. Dentro de esas marcas aparecieron restos de un material oscuro, similar a carbonilla. Ese material fue recolectado y enviado para análisis, aunque no trascendió ningún informe público posterior.
Durante varias de las apariciones se registraron interferencias y cortes en la señal de televisión. También se produjo un descenso momentáneo de la tensión eléctrica en viviendas próximas. En determinados momentos, el suministro eléctrico se interrumpió y luego volvió de manera repentina tras el paso de los objetos. Una antena repetidora de televisión, de unos 60 metros de altura, presentó una quemadura en su parte superior.
Entre los testigos figuran trabajadores del campo y vecinos de la zona. Alfredo Mendoza y su esposa Silvia, ambos docentes, observaron los hechos junto a su hija. José María Pereira, vecino cercano, aportó un testimonio detallado sobre movimientos, luces y tiempos de permanencia. Un canal de cable local obtuvo registros audiovisuales durante ese período.
Los animales también mostraron reacciones inusuales. Perros y ganado quedaron inmóviles o en estado de adormecimiento durante las apariciones. En uno de los casos, una vaca preñada parió un ternero que luego no apareció; en el lugar solo se halló la placenta.
El área presenta abundante agua, vegetación densa y la presencia cercana de torres de alta tensión y una antena repetidora. A casi tres décadas de aquellos episodios nocturnos en Esquina, los testimonios, las huellas y los registros técnicos permanecen como los principales elementos documentados de un caso sin explicación pública. Según Intermirarte.



















