Los vecinos de Merlo no salen de la conmoción tras el asesinato de Jorge Abelardo Acosta, a sangre fría y a plena luz del día. La víctima, un empresario de 64 años dueño de una empresa de transportes familiar y de un salón para eventos, recibió un balazo en el pecho en un violento intento de asalto y murió en el acto. Tenía cuatro hijos.
Según la reconstrucción, en su huida Lezcano intentó robarle la camioneta Ford Ranger Limited a Acosta en la esquina de avenida Balbín (ruta provincial 40) y Salta. Sin mediar palabra, le disparó en el pecho y lo dejó al borde de la muerte en el asiento del conductor. En ese momento, un patrullero pasó por la zona, pero no advirtió la gravedad de la situación. En tanto, Lezcano no logró arrancar la camioneta y, tras chocar contra otro vehículo, escapó caminando.
Lejos de rendirse, Lezcano se tiroteó con la Policía, robó una Citroën Berlingo y siguió la fuga. Finalmente, chocó en Hipólito Yrigoyen y Garay, donde fue detenido. Los agentes le secuestraron una pistola Astra A-75 calibre 9 milímetros, que tenía pedido de secuestro.
El prontuario de Lezcano
Daniel Gustavo Lezcano tenía que estar preso. Esa es una de las certezas que dejó al descubierto el crimen ocurrido en pleno centro de Merlo, cuando el empresario Jorge Abelardo Acosta fue asesinado de un disparo en el pecho durante un intento de robo. Con 41 años, un extenso prontuario y una condena firme por delitos violentos, se encontraba prófugo de la Justicia desde hacía meses y protagonizó una secuencia criminal que incluyó robos múltiples, un homicidio a sangre fría y un enfrentamiento armado con la Policía.
Nacido en la provincia del Chaco, con padres oriundos de Presidencia Roque Sáenz Peña, Lezcano se había radicado en el oeste del conurbano bonaerense, donde se ocultaba pese a tener un pedido de captura vigente desde abril de 2024. La orden había sido emitida por el Juzgado de Ejecución Penal N° 2 de Mercedes, a cargo del juez Ricardo Fabio Oliveira Buscarini, en el marco de una causa que se remontaba a 2016.
En aquel expediente, tramitado ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1, había sido condenado por una serie de delitos de extrema gravedad: asociación ilícita, robo calificado, privación ilegal de la libertad agravada y homicidio criminis causa en grado de tentativa. Aunque el monto de la pena no trascendió, la sentencia lo colocaba dentro del grupo de delincuentes considerados de alta peligrosidad, con antecedentes por hechos violentos y uso de armas.





















