Seis meses después de esa resolución, murió en circunstancias que todavía generan conmoción. Para Lorena, ese golpe fue devastador. A pesar de no ser su madre biológica, afirma que el vínculo entre ambos era profundo. Por eso, al escuchar la versión de Mariela, la mamá del niño, no pudo contener la bronca ni el dolor.
En primer lugar, , la madre biológica del chico, había contado cómo habrían sido los últimos momentos antes de la tragedia. “Yo no maté a mi hijo. Es más, lo protegí, lo busqué. Nos levantamos y decidimos levantarle a Ángel para ir al baño. Porque Ángel suele dormir, solía dormir estos últimos días, últimamente. Dormir mucho. Dormía por lo menos de las 10 a las 11 de la noche, de largo, y no se levantaba al baño. Entonces, lo hicimos levantando al baño, y cuando ya lo levantamos, Ángel ya se había hecho pis”.
En ese mismo testimonio, la mujer agregó más detalles sobre la secuencia que derivó en el descubrimiento de que ya no respiraba. “Entonces, le digo a mi marido, bueno, como la camita de él estaba mojada, le digo, bueno, bájalo y que se acueste acá conmigo. Ángel se acostó en mi cama, y le escuchamos dormir. Ángel se acostó en mi cama. Estaba durmiendo, le sentía roncar. Después lo revisamos de vuelta y mi marido me dice, no respira”.
LA FURIA DE LA MADRASTRA DE ÁNGEL CONTRA LA MAMÁ BIOLÓGICA DEL NENE
Pero escuchar esa explicación fue demasiado para Lorena, que reaccionó con una mezcla de tristeza, furia y desesperación. “Asco, repulsión, vómito. Asco, odio. Si la tuviera acá, no sé. No sé, matarla sería darle paz a ella, porque todo lo que sufrió Ángel”, comenzó diciendo en una entrevista en La Mañana con Moria.
Lorena también cuestionó duramente lo que, según su mirada, ocurrió durante los meses en que el niño volvió con su madre biológica. “Tuvieron todos esos días para hacer lo que querían con el nene. Y encima dice que el nene lo levantaron, después que no responde, después cuando… Que roncaba. No hacía, porque se hizo pis, tardaba en levantarse, que querían ir a la iglesia. Amén. Y después vamos la iglesia. Bueno, todos sabemos que en la iglesia no van solo los ángeles. Creo que hay más demonios que ángeles ahí adentro de la iglesia”.
El caso sigue generando conmoción y debate. Mientras la investigación intenta reconstruir qué ocurrió realmente en las últimas horas de Ángel, el dolor de quienes lo rodeaban vuelve a poner el foco en una pregunta que todavía no tiene respuesta clara: cómo pudo terminar así la historia de un niño que, según quienes lo conocían, solo necesitaba protección.



















