
El adolescente de 17 años, que era investigado por el crimen de su abuela en la localidad bonaerense de Exaltación de la Cruz, fue detenido a partir de una pericia que confirmó que su ADN estaba en el lugar del asesinato.
Todo ocurrió el 10 de marzo cuando la víctima Carmen Fermina Bogarin, de 75 años, fue encontrada muerta en su casa, ubicada sobre la calle Alem al 400. La investigación estableció que el brutal asesinato tuvo lugar el día anterior.
Los primeros peritajes indicaron que el cuerpo presentaba signos de extrema violencia: tenía golpes, lesiones compatibles con un ataque con arma blanca y marcas que indicaban un posible abuso. Además, los peritos constataron que tenía ambas muñecas quebradas.

La detención del principal sospechoso se concretó este viernes en su casa de Capilla del Señor, luego de que el fiscal de la causa recibiera los resultados de las pericias genéticas realizadas por la Policía Científica bonaerense, informó Clarín.
Los estudios determinaron la presencia de al menos cinco rastros de ADN del adolescente en la escena del crimen. Dos de ellos fueron hallados debajo de las uñas de la víctima, mientras que otros fueron detectados en distintas partes del cuerpo.
Para los investigadores, estos elementos son clave para avanzar con la detención del chico, que ya estaba bajo la lupa desde el inicio del expediente.

Durante la investigación también analizaron cámaras de seguridad de la zona, que habrían registrado al joven en las inmediaciones de la casa de su abuela el día del crimen.
Además, secuestraron prendas de vestir y otros elementos de interés para el expediente, que fueron sometidos a peritajes.
En el barrio, algunos vecinos habían señalado que el adolescente tenía problemas de consumo y que existían antecedentes de conflictos.
La investigación del caso está en manos del fiscal Gustavo Ancurio del Fuero de Responsabilidad Juvenil de Campana.



















