En tanto, la CBA aumentó 1,3% en junio, por encima del 2,2% de mayo, pero arriba del 1,1% de abril. Con estos números, una familia tuvo que obtener ingresos por un valor mínimo de $689.852 para no caer en la indigencia.

El diario porteño indicó que las menores subas en alimentos explicaron durante el mes en cuestión buena parte de la desaceleración en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que ascendió 1,9%. En efecto, la división de Alimentos y bebidas, que es la de mayor peso en el IPC exhibió su incremento más bajo desde junio de 2025, fundamentalmente por la estabilidad en el precio de la carne y las caídas en frutas.
Por el contrario, las vacaciones de invierno agregaron leña al IPC, expresado en los ajustes que se observaron en los paquetes turísticos y diferentes servicios de Recreación y Cultura. También tuvieron una relevante incidencia alcista los aumentos en las tarifas de electricidad, en los alquileres y en medicamentos.
Estos mayores aumentos en bienes y servicios no alimentarios explican por qué el avance de la CBT se aceleró, mientras que la CBA, que solo incluye alimentos y bebidas, arrojó un comportamiento contrario.
El INDEC construye la canasta alimentaria tomando en cuenta los requerimientos de calorías y nutrientes imprescindibles, y los patrones de consumo de la población que surgen de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (ENGHo).


















