Actualmente, el lugar está cerrado con candados y durante estos años, según cuenta la propia intendenta, en el lugar funcionó un kiosco, una casa de lencería y en el último tiempo instalaron un parripollo.
Por este motivo, en Juárez Celman no hay más misas y las clases de catequesis, las comuniones o bautismos se celebran en la plaza.



















